
En Quiero Ser canta Amaia en un tema que comienza con cierto aire vintage en el dibujo de la guitarra española, arreglos sencillos y efectivos, con utilización de instrumentos atípicos como el autoarpa, un balanceo muy años 60 y magnificamente interpretada por Amaia, que afirma que la canción "habla de mí, de lo que sentiría si encontrase el amor de mi vida. Habla de lo que me gustaría en ese momento, es una canción para la persona, una declaración de intenciones".
El disco continúa con Mirando al mar ("Dime corazón, dime que es peor, ver como te vas o quedarme hasta el final"), un medio tiempo muy bien ambientado, con unos coros espectaculares y un estribillo contundente. Después la canción 4" ("Ando buscando un amor que me diga que soy verdadera, ando buscando la forma de andar siempre a mi manera") mezcla sentimientos y reafirmaciones personales a ritmo muy vivo, con otro estribillo rotundo que marca el carácter del tema. 407 ("El puerto se durmió esperando a que tú volvieras, los barcos de papel rompieron a llorar de pena, el mar se rebeló y te confió toda su fuerza") es una canción que Amaia dedica a su padre y refleja el fuerte sentimiento familiar que impregna todo el álbum. "La fuerza, la estabilidad me la da mi familia. Ahí recupero mi esencia, y es una canción con los sentimientos a flor de piel", dice Amaia de un tema en tiempo lento, sólido, marcado por acordes de piano, emocionado, íntimo y frágil.
Como un brindis a sus ex compañeros de La Oreja De Van Gogh, Tulipán ("Que siempre os echaré de menos, que lo demás son sólo cuentos. Siempre seréis mis cuatro ángeles y mientras viva lo recordaré") es una canción marcada por la amistad, por la añoranza y el recuerdo. "Necesitaba explicar lo que sentía, el cariño que les tengo. Es un homenaje a todos los años vividos. La separación fue dificil y muy pensada. Lo que más me costó fue lo personal. Lo que queda es el cariño, el respeto después de lo que hemos vivido", dice Amaia de una canción rotunda, de las más pegadizas y vivas del álbum. Después, Ni puedo ni quiero ("Algunas veces recuerdo que vivo a plazos por sobrevivir, algunas veces me cuento que necesito un final feliz") tiene un aire de rock fronterizo, con metales que huelen a México, una progresión dinámica y ambiente algo retro.
Te falta rock ("Si pudieras ver las alas de mi cuerpo, si pudieras dar mi vida al rock and roll, si pudieras ver el norte de mis sueños, si pudieras dar tu alma a mi razón") es otra canción importante en el álbum, un medio tiempo original, con una melodía muy bien desarrollada y un crescendo impactante. Círculos ("Hoy me he visto caminando en círculos pequeñitos que no van a ninguna parte, hoy daría lo que fuera de mi vida por salir de esta mentira y entregarme a un mundo donde el amor se pierda solo en una esquina, y aún busco donde tú y yo perdimos la partida") es una de las canciones trepidantes del disco, ejemplo del pop que ofrece Amaia Montero, con cambios en su desarrollo, imaginativa, inquieta, buscando fórmulas personales.
Llega la recta final del álbum y en La bahía del silencio ("Hoy te ríes de quien quiere disfrazar tu espíritu, tu estampa en una rubia tonta que no sabe que es pensar") Amaia se desnuda a ritmo de funk-pop enérgico en otra canción autobiográfica, rítmicamente introspectiva y cuyo título se inspira en un paraje italiano que refresca el olor a mar que impregna muichos temas del álbum. Te voy a decir una cosa ("Que no soy fácil lo sabes muy bien, que me has cosido las alas también, que sin tus manos no puedo vivir, que con tu calma consigo seguir") está dedicada a su madre y recuerda en el ambiente retro a Quiero ser . Canción entrañable, con ambiente a aquella música de los 50 y 60 y una trompeta que aporta el toque latino. Y como cierre del álbum, Por toda una vida ("Hoy quiero jugar todo el partido, hoy renunciaré al tiempo perdido") es otra canción de afirmación, la única que utiliza claramente programaciones, con un fuerte sentido rítmico y que resume el espíritu del disco: "Esta noche cantaré por toda una vida, esta noche olvidaré que estuve perdida".
Fuente:
Amaia Montero Pop